Sólo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de la primera no estoy completamente seguro.
A Einstein

Hace unos días tuve una bronca laboral cuyos detalles no vienen al caso y que acabó cuando la otra persona me pidió perdón, que es lo que procede cuando a) no tienes razón y b) con quien tienes la bronca es tu jefa. Así que yo perdoné, y aquí no ha pasado nada. Por supuesto, dos días después volví a tener la misma discusión, con la misma persona, por los mismos motivos y, evidentemente, con idéntico happy end: “perdón”. Se supone que la dichosa palabrita implica arrepentimiento y voluntad de que no vuelva a suceder aquello que ya se ha tenido que perdonar una vez. Pero, a la hora de la verdad, “perdón” es algo así como una fórmula mágica que nos proporciona la “buena educación” para poner punto y final a una discusión, hacer borrón y cuenta nueva y salvar los muebles: porque el otro tiene que perdonarte sí o sí, a no ser que prefiera quedar como un reconroso y un maleducado.

Perdón es una palabra con muchísimas implicaciones. Pero la soltamos alegremente, sin medida, hasta el punto de dejarla hueca. Tendrías que pensártelo tres veces antes de pedir perdón. Igual que antes de decir “te quiero”, “te odio” o “le voy a matar”… Pero como es más fácil decirlas que no hacerlo y es sencillo pronunciarlas, vamos sembrando nuestros discursos de palabras con demasiado significado. Hasta que las has repetido tanto que ya no valen nada.

Injusticias del lenguaje. Es más fácil decir perdón, amor, odio, matar… que metacrilato, retruécano o murciélago. Esas sí que son bien jodidas de modo que sólo se usan cuando no queda más remedio. Un desperdicio lingüístico: tiene más trabajo hablar de una rata con alas que mostrar arrepentimiento. El idioma se lo ha currado más con cosas simples, con una sola acepción y sin ninguna connotación especial que con aquellas que deberían hacer que el diccionario pesara más.

Antes de pedir perdón, intenta decir tres veces seguidas “metacrilato”. A ver si vale la pena.

Perro Atónito

29 de June, 2008

Después de pillarle con semejante cara, Richard pasa de mascota familiar (Sister San si lee esto puntualizará que El Perro Es Suyo) a mascota del blog.

El día menos pensado escribo un post como Dios Manda y lo flipa todo el mundo. En cuanto me sacuda la pereza, un día de estos, voy y lo hago.

Los viernes al sol

20 de June, 2008

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San Francisco, agosto de 2006

Por gentileza de Sister San

Reflexiones posibles: por fin, el verano! Y esto es lo que miraba el tipo de la canción, sentado en el muelle de la bahía.

Barcelona, 23-05-2008

Concretamente, en la Av Paral.lel.

Sí, es una pintada…

Tres cosas que tiene Bruselas:

1) El niño que hace pis.

2) Los organismos de Gobierno de la UE.

3) La fama de una de las ciudades más aburridas del mundo.

Con estos ingredientes, no tiene nada de extraño que cuando los políticos van allá les dé la pájara - será el aburrimiento, será la próstata,- y se les ocurran gracias como ésta:

La UE permite extender la jornada laboral hasta las 65 horas semanales

Y aunque la cosa tiene sus matices y España haya dicho que de eso nada, monada, una no puede evitar que se le pongan los pelos de punta y dar mi opinión a tan brillante idea como buena catalana:

Ahora que se plantean revisar la muy tocacojones normativa sobre líquidos en el transporte aéreo, procede explicar una cosa que ilustra perfectamente a qué nivel de estupidez podemos llegar en aras de la seguridad.

Agosto de 1998. Después de pasar unos días en el pueblo de una amiga murciana, me desplazo a Albacete a pillar el tren de vuelta a casa. El día que pasé allí fue, con diferencia, el más surrealista de mi vida, pero vamos a dejar para mejor ocasión los Encuentros Fascinantes Con Japoneses Raros, las Conversaciones Kafkianas Con El Señor Que Vendía Los Billetes De Tren, el Asesoramiento Turístico En El Ayuntamiento y al Señor Que Se Dio La Nata De Su Vida Y Se Enfadó Porque Le Ayudamos A Levantarse. Tal y como lo resumió uno de mis compañeros (fortuitos: nos unimos un poco por casualidad y un poco para defendernos en un medio hostil): “Aquí vienen Mulder y Scully y se pasan un capítulo sólo para sacar pasta en el cajero“.

Una vez conseguimos subir al tren pareció que lo peor ya había pasado, así que nos relajamos. Mi compi de viaje se echó una siestecita y yo saqué del bolso el libro que estaba leyendo: El Resplandor, prestado muy a regañadientes por sister San que en aquellos tiempos sólo te dejaba algo después de que echaras instancia. Sobre la edición del libro: era en tapa dura y en la portada exhibía un cuchillo ensangrentado. Nada raro: todo el mundo sabe que El Resplandor es una historia de terror.

Pues no, no lo sabe todo el mundo.

Cuando mi compi se despertó propuso ir a tomar un café al vagón restaurante y yo, muy inocentemente, no tuve mejor idea que dejar el libro en el asiento. Total, el tren iba medio vacio - casi todo guiris que hacían Interrail y abueletes que iban a ver a los hijos - y nadie en mi vagón hacía pinta de ladrón potencial de libros de Stephen King. Por supuesto, cuando regresé a mi asiento una hora después, mi libro no estaba. Me está bien empleado por idota.

Si el libro hubiese sido mío, ahí se hubiera quedado la cosa. Pero el libro era de sister San, que por una cosa de estas te puede arrancar las tripas y dárselas de comer a sus peces tropicales. Así que mi compi y yo decidimos que esto-no-se-va-a-quedar-así y nos lanzamos a investigar el Robo: no habíamos hecho ninguna parada desde que nos fuimos al vagón restaurante, así que el ladrón aún estaba en el tren. Empezamos (y acabamos) con el interrogatorio de nuestros compañeros de vagón. El diálogo fue más o menos así:

YO: Disculpe, señora, antes he dejado un libro aquí…

SEÑORA DEL ASIENTO DE AL LADO: Sí, lo he visto…

YO: ¿Ha visto que alguien se lo llevara? Es que ha desaparecido…

SEÑORA DEL ASIENTO DE AL LADO: Emmm, pues… sí. Un señor que pasaba lo ha cogido.

YO: ¿Qué? ¿Y se lo ha llevado así sin más?

SEÑORA DEL ASIENTO DE AL LADO: Sí, bueno, es que ha dicho… que podía ser una bomba.

(En este momento, por motivos evidentes, mi compi de viaje y yo pasamos a ser PERPLEJO y ATÓNITA)

PERPLEJO: Pero… ¿qué era, el revisor o alguien de Renfe o…?

SEÑORA DEL ASIENTO DE AL LADO: No… era un señor que pasaba por aquí.

ATONITA: ¿Y se lo ha llevado así, tan tranquilamente? ¿Qué ha hecho con él?

SEÑORA DEL ASIENTO DE AL LADO: Pues lo ha tirado a la vía.

ATONITA: ¿Pero ustedes no le han dicho que era mío? ¡Si me han visto con el libro!

SEÑOR QUE AQUÍ NO PINTA NADA PERO SE METE EN LA CONVERSACIÓN: Oiga señorita, que el libro llevaba aquí abandonado mucho rato.

ATONITA: El mismo que mi bolsa y a nadie se le ha ocurrido tirarla a la vía, espero (le eché un vistazo al porta equipajes, por si acaso era una afirmación precipitada).

SEÑOR QUE AQUÍ NO PINTA NADA PERO SE METE EN LA CONVERSACIÓN: Sí pero el libro ése tenía pintado un cuchillo con sangre.

PERPLEJO: ¿Me están diciendo que pasa un señor que no es de Renfe, ni lo conocen de nada, coge el libro que una persona ha estado leyendo delante de ustedes, les dice que es una bomba, lo tira a la vía sin asegurarse ni nada, y a ustedes les parece… normal?

SEÑOR QUE AQUÍ NO PINTA NADA PERO SE METE EN LA CONVERSACIÓN: ¡Es que era un libro muy gordo!

Llegados a este punto de la conversación, Perplejo me dijo que cogiera mi bolsa de viaje, pilló su mochila y decidió que pasaríamos el resto del viaje en el vagón restaurante no fuera a ser que nos lincharan o algo peor. La frase: “menos mal que estás tú aquí porque si no tuviera a alguien para confirmar la historia, esto no se lo creía nadie” surgió varias veces en la conversación.

Tengamos en cuenta que esto sucedió hace diez años, antes de que el 11-S nos “volviera” paranoicos de verdad. Hoy en día Petete coge el tren y acaba en Guantánamo.

En aras de la seguridad se hacen cosas muy pero que muy raras.

PS: la única razón por la sister San no me destripó fue porque casi se atraganta de la risa con la historia.

Ascos

25 de May, 2008

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Granada, Mayo 2006

Reflexiones posibles: mira el lado positivo de la vida. Nunca es para tanto…

Mírame

16 de May, 2008

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Lisboa, 31 de julio 2007

Reflexiones posibles: sí, lo sé. Lisboa da para mucho con esto de las pintadas

Fragilidad

2 de May, 2008

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Lisboa, 30 de julio de 2007

Reflexiones posibles: pues no se me ocurren demasiadas, pero me encantó la idea. ¡Larga vida al azulejo!

Rosas, libros y dragones

27 de April, 2008

Por fin domingo! He sobrevivido a otro Sant Jordi, aunque lo mío me ha costado. Catorce días seguidos currando, miles de ejemplares del libro del Zafón cobrados, kilos y kilos de papel de regalo cargados y esas cosas que me pasan en el curro, pero he llegado al domingo viva y dispuesta a cumplir mi juramento de que hoy sólo me levantaría de la cama cuando las ganas de ir al baño fueran insoportables.

Sobre el día del Libro, con retraso, mi impresión es que seguimos como siempre: se compran libros porque hay que comprarlos y el resultado es que todo el mundo compra el mismo porque no tiene tiempo ni ganas de preguntarse qué es lo que al otro le apetece leer, si es que la lectura le gusta. Total que una fiesta “cultural” acaba siendo lo mismo que todas las demás, una excusa para gastar. A favor de Sant Jordi, diré que es una de mis fiestas favoritas, porque no es festivo pero lo parece ya que la disciplina habitual se relaja y todo el mundo se comporta como si estuviera de fiesta. Además en mi caso, me han regalado cosas chulas: el Gestor del Blog, un libro de frases de críos pequeños de El Hormiguero (por aquello de que me hacen gracia las paridas que dicen los niños y porque le pedí que no me comprase la segunda parte de Los pilares de la tierra hasta que no se me cure la contractura que tengo por haber cargado con la primera durante un par de semanas). Además, le compró mi rosa a una gitana en una esquina, que es lo que procede en esta fecha, así que ha superado su primer Sant Jordi como novio bastante bien. La Carmita, un libro de física para tontos que me hizo mucha ilu: soy de letras, pero las palabrotas científicas que suelta ella me fascinan; y mis Santos Padres Este rodaje es la guerra, que es un libro muy gordo, muy pesado y muy caro al que yo le tenía muchas ganas. Yo, al Gestor del Blog le regalé un par de libros sobre Barcelona, porque le gusta, a mi mami La otra Bolena, porque le gustó “Los Tudor” (sin comentarios) y a la Carmita y a mi papi, nada porque apenas leen y comprar por comprar es tontería.

Por lo demás, este año como todos, sigue siendo válido lo que ya escribí en una ocasión, así que me plagio a mí misma y santas pascuas, porque ahora mismo me voy a disfrutar de mi primera tarde libre en muchos, muchos días.

Soy un daño colateral del Día del Libro. Estoy r-e-v-e-n-t-a-d-a. Y aún así, me ha dado para hacer algunas reflexiones sobre el tema. Hacer un Día de Lo Que Sea es la puta bomba desde el punto de vista comercial. Si hicieran el Día del Monóculo, la gente se agolparía en las ópticas - o en los anticuarios- a comprarlos por la simple razón de que eso es lo que hay que hacer ese día. Gente que, durante 364 días al año vive convencida de que los libros sirven para decorar las estanterías o para calzar una mesa coja, se estresa y se gasta un pastón el día 23 por la simple razón de que es lo que toca. Hay que comprarles libros a tus familiares y amigos y, si no les gustan, te sientes obligado a comprarles otra cosa. O, si eres ortodoxo y decides que hay que regalar un libro por cojones, te vuelves majara buscando algo que pueda apetecerles leer. He establecido tipos de compradores y todo, y eso que mi cerebro ha estado en piloto automático casi todo el día. Va sí.

1. El que no lee y compra libros para alguien que tampoco lo hace. Este año compra El juego del Ángel o Un mundo sin fín. Resultado: una avanlancha de gente que vendrá a devolverlos porque le han regalado tres veces el mismo libro.

2. El que no lee y compra libros para alguien que sí lo hace. Fácil: trae el título y el autor anotados en un papel. Juegan sobre seguro.

3. El que sí lee y compra libros para alguien que no lo hace: acabas por no saber si quiere comprar el libro o inscribir al otro en una agencia matrimonial: “Quiero un libro para un hombre de treinta y cuatro años al que le gusta el montañismo, el chocolate y ver CSI”

4. El que sí lee y compra libros para alguien que también lo hace: como tenga un poco de empatía se vuelve loco buscando algo que le vaya a gustar al otro. Si no la tiene le comprará lo que él quiere leer. Resultado: gente inocente que acaba recibiendo biografías de Winston Churchill y, mientras trata de disimular su perplejidad escucha al otro decirle, emocionado: “en cuanto te lo acabes, déjamelo”. Por cierto, esa frase es una putada porque pulveriza cualquier posibilidad de cambiar la cosa esa sobre Churchill por el Kama Sutra ilustrado, que es lo que te apetecía leer en realidad (existen unas mil versiones del Kama Sutra lo cual me lleva a pensar que, después de que varias generaciones no se enteraran de un pijo, las editoriales comprendieron que los occidentales necesitamos que llamen al pan, pan y al clitoris, clitoris e incluyan un mapa para que entendamos algo. E, inmediatamente, se pusieron a la labor de adaptarlo)

Podría seguir machacando el tema pero… bueno, estoy cansada y, después de pensarlo mucho, he llegado a la conclusión de que meterse con los hábitos de lectura de los demás es de lo más snob.Al fin y al cabo, aunque el Ulisses de Joyce sea el no va a más de la Literatura Universal a mi me da dolor de cabeza sólo con abrirlo mientras que reeleré encantada de la vida cualquier libro de Terry Prattchett. Como me dijo una clienta esta semana, mientras pagaba un libro de Manga para su hija ” esto es una mierda, pero así al menos lee. Y eso es lo que importa, ¿no?”
Pues eso. (23/04/06)